Se realiza una investigación actualizada de las peculiaridades clínicas, fisiopatológicas y recomendaciones de la anorexia como síntoma y como trastorno de la conducta alimentaria. Se considera que el rechazo a ingerir alimentos, que puede ser total o selectivo, se puede presentar en cualquier etapa de la vida, pero en el niño y en el adolescente es más frecuente y preocupante para la familia y el facultativo. Generador de gran ansiedad y preocupación familiar. Casi nunca la posición tomada por los padres es la adecuada, sin embargo es el grupo priorizado en la sociedad cubana y en casi todos los países del mundo. Serán los médicos y los demás miembros del equipo los encargados de manejarlo correctamente para garantizar el adecuado desarrollo de los niños y adolescentes. Se considera el motivo más frecuente de consulta, en las consultas de nutrición de los hospitales pediátricos. Por su incidencia es difícil de tratarla y el pronóstico no siempre es el favorable. Se necesita de un equipo multidisciplinario que incluye: clínico, psicólogo, antropometrista, dietista y en ocasiones trabajador social. En este trabajo se abarcaron las distintas etapas en la infancia donde puede aparecer, las causas, las bases fisiológicas, el cuadro clínico y las recomendaciones.
DeCS: CONDUCTA ALIMENTARIA/psicología; ANOREXIA; NIÑO; ADOLESCENCIA.
Los trastornos de la conducta alimentaria son una preocupación para los sistemas de salud a nivel mundial. De ellos se describen los más frecuentes:
- Del lactante.
- Fisiológica.
- Psicógena.
- Anorexia nerviosa.
- Bulimia.
La anorexia o falta de apetito es un síntoma muy frecuente en consultas, cuerpos de guardia, y motivo de comentario por parte de padres y familiares de quienes la padecen.
Los pacientes que lo padecen, transitorio o permanentemente, son habitualmente centro de atención en su medio familiar y social.
Su incidencia va en aumento pues cada día se reportan más casos. Hay varias etapas de la vida en que se ve con mayor frecuencia: en el transicional, en el escolar, en la adolescencia y primera etapa de la juventud.
En el hombre, los determinantes de la elección e ingesta de los alimentos son múltiples y de origen tanto fisiológico como psicológico.1 El organizador de todos los procesos es el cerebro que integra las señales y equilibra el gasto y almace-namiento de energía con la ingesta de alimentos.2
El consumo de una variedad de alimentos es esencial para el mantenimiento de la salud y el crecimiento del niño. Se señalan factores que influyen en la cantidad que se come, así como los que influyen en las preferencias y la selección de alimentos. El análisis sobre el desarrollo de los mecanismos de control de la ingestión de alimentos deberá tener en cuenta las preferencias alimentarias, pues los niños no comen lo que no les gusta.3
Este trabajo dedicado a describir la relación entre apetito y enfermedad se reseña en la literatura existente, para apoyar el argumento de que los clínicos necesitan prestar más atención al tratamiento de la anorexia durante la enfermedad, recupe-ración, o cuando no hay evidencia de enfermedad pero hay poco apetito.4
Es creciente la aceptación de que la anorexia crónica puede ser un importante factor en la génesis de la falta de crecimiento tan frecuente en los niños que viven en países en vías de desarrollo.4
Es necesario el conocimiento previo de las categorías de hambre y apetito, que se definen como, señales internas que estimulan la adquisición y consumo de alimentos, originadas en el cerebro, periferia, o por conductas habituales. El apetito es hambre moderada generalmente orientada a la elección de determinados alimentos y frecuentemente con expectativas de una recompensa.
La evaluación de la anorexia ha sido dada por: observación y referencia de la madre o de la persona encargada del niño.
La información recogida, cualitativa y de encuestas alimentarias proporciona los datos para afirmar que la anorexia es un problema de importancia en los lactantes y niños.4
En la primera etapa de la vida (lactancia) se comienza la ablactación. Para el lactante hay pocas opciones: la leche. Es el único momento en la vida cuando se come porque se siente hambre. Es importante la variedad para garantizar a partir de entonces una adecuada alimentación.
Las preferencias o rechazos alimentarios de los niños están poderosamente moldeados por el aprendizaje y la experiencia temprana. Con la excepción de la aparente innata preferencia al sabor dulce y el rechazo por los sabores ácidos y amargos, todas las respuestas afectivas por las comidas son adquiridas. En general los niños rechazan los alimentos que no les son familiares.3
Aunque se presenta resistencia inicial a un alimento no existe razón para ser mantenido.
Cada día existe mayor preocupación por un cuadro ya descrito como entidad, que es la anorexia nerviosa. Este se describe en adolescentes femeninas donde fallan mecanismos intrapsíquicos y sociales que incluyen: percepción-identidad, aprendizaje y autoestima.
Además de los cambios físicos y en parte como resultado de ellos, al joven constantemente se le hacen nuevas demandas sociales de comportamiento, de interacción de nuevos derechos y deberes, los cuales muchas veces no entiende ni sabe si debe o puede satisfacer o evitar.
Los síntomas esenciales de este trastorno consisten en el rechazo contundente a mantener el peso corporal por encima de unos valores mínimos normales para una determinada edad y talla, miedo intenso a ganar de peso o a convertirse en una persona obesa, aun cuando se está por debajo del peso considerado normal, alteración de la imagen corporal y amenorrea (en las mujeres). Pueden utilizar el vómito, laxantes y diuréticos.
Se ha referido en otros países con una prevalencia entre 1 por cada 800 y 1 por cada 100, edades comprendidas entre los 12 y 18 años.
Este cuadro se describió casi simultáneamente en países desarrollados; pero posteriormente en una forma creciente, en países en vías de desarrollo.
Existe información que data de la edad media cuando algunas mujeres seguidoras de San Jerónimo se imponían el ayuno voluntario hasta llegar a ser muy delgadas y perder la menstruación. La mayoría de las mujeres que presentaban conductas similares eran religiosas o estaban relacionadas con alguna religión en particular, como ejemplo de esto tenemos a la princesa Margarita de Hungría que murió de inanición y el de una monja la cual durante 7 años no comió más que hostia de la eucaristía. Algunos estudiosos del tema consideran que estas mujeres padecían de anorexia nerviosa; sin embargo, otros no consideran que estas personas la padecieran, sino que para ellos el ayuno era una forma de purificación o cumplir penitencia.
En 1684 Richard Morton describió en Inglaterra a una mujer de 18 años, que padecía de “multitud de ansiedades y pasiones de muerte” y los síntomas que presentaba eran: disminución del apetito, interrupción de la menstruación, aversión a los alimentos, hiperactividad y desnutrición grave. No obstante se consideran los primeros en descubrir este cuadro a W Gull en Inglaterra y CH Lasséngue en Francia en el siglo xix.
Con este trabajo se intenta abarcar de una forma general y práctica este tema y su adecuación a nuestro medio.
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